GRACIAS POR SEGUIRME. Patricia

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domingo, 5 de mayo de 2019

Estoy Aquí


Estoy aquí en el centro del corazón, 
aunque todo cambie a mí alrededor 
yo encuentro allí mi refugio. 

Desde donde soy autentica así el cuerpo se modifique.
Sigo siendo el lobo salvaje de los primeros tiempos.
Siempre hay algo más...

Porque la nada no es tal, al menos es cenizas
y en algún lugar estará el latido persistente de vida.

Algo estará cumpliendo su destino 

aunque el cosmos parezca inmóvil y silencioso. 
Persiste el deseo de la luna de iluminar las tupidas sombras.

Estoy aquí insistiendo en el débil sonido de mis palabas, 

que también son una forma de pervivir. 
Confio en el estruendo que sus impactos producen.

© Patricia Palleres

Un Poema


martes, 12 de febrero de 2019

Puertas Antiguas



Corría el año 2010. Las puertas ocres del viejo caserón eran testigo de cómo las personas cumplían su ciclo. Esplendían y fenecían pero la casa permanecía casi intacta.
Historias, algunas memorables y otras tan insignificantes que ya no reflejaban remembranzas.
Por esos umbrales ancianos que dejaban fluir sus crujidos como quejidos de mal humor, accedían las personas a los distintos espacios de la morada no sin culpa por el tedio que éstos manifestaban al desempeñar su arcaica labor.
Ahora, desde la altura que tienen las puertas del siglo XIX les tocaba ver la llegada de nuevos habitantes.
Él, miraba las inmensas paredes de arriba a abajo con ojos creativos. Proyectaba cambios, colocaba muebles imaginarios y planeaba llenar espacios.
Ella, admiraba el entusiasmo de él. Acariciaba su vientre abultado de siete meses de gestación.
Fue en ese momento que las puertas volvieron a sentir aquel viejo deseo casi olvidado de ser guardianas del amor.

- Del libro "Para Leer Bajo Los Álamos"
© Patricia Palleres

viernes, 4 de enero de 2019

Lugar Inhóspito



Estoy aquí, desde mi nada
desde el turbio sendero
donde me llevó la vida.

En el lugar inhóspito
del sin sentido.
Con mis cabellos
ondulados de recuerdos.
Con los pies atestados
de pájaros enjaulados.
Con los ojos resignados a la fuga
de segmentos de realidad soñada.
En la fracción de geografía
que se me dio.
Los mismos rayos de sol
tocando mis mejillas.
El horizonte que establecí
en mis mundos poéticos,
guiada por los “nortes”
que establece mi frente.
O por la brújula mejor:
la sombra de mis álamos.
Ellos vieron todas las historias.

Estoy en el tiempo de observar
desde un tul ocre
los aromas de juventud,
los días primaverales,
de sueños dorados
y de arco iris cercanos.

© Patricia Palleres


martes, 27 de noviembre de 2018

El agua corría...

El agua corría al adentrarse la tarde de aquel verano inmensamente dorado que nunca antes había visto.
De repente escuché su canto enigmático. Dejaba fluir su cauce turbulento y en su claridad mis ojos se fijaron, dejando fluir un hondo recuerdo: tu imagen cuando llegabas a mi encuentro como siempre, sonriéndome. 

Esa tarde embelesados estaban mis sentidos en tiempos envejecidos. Cuando inocente creía que las lágrimas acortarían distancias. Luego supe, que eran sólo lágrimas solitarias en mis noches.
El agua corría, musitaba algo indescifrable y oculto.
La tarde se iba, mientras ella esparcía su sonido desgarrante.
Su encanto no lo perdía, mas la magia de éste romance ya hace tiempo se deslucía, tal como dice “B.B. King en The thrill is gone” (la emoción se ha ido).
Recordé en melancolía e intuición profunda nuestros encuentros. La dicha… ¿El amor?

(Imagen de la web)

Alejada de lo real e inconsciente miré hacia una rama de hojas arabescas donde se posaba un gorrión, de su pico un pequeño papel dejó caer y luego se voló.
Mis manos intentaron truncar su caída. Siguieron sus zigzagueos pero el viento lo elevó hacia las copas de los álamos para entregárselo al canal donde la cristalina lo atesoró en su seno.
Después mojé mis manos y mis pies en su fresca cantinela, que se adueñaba de mis vivencias y mis misterios.
Vestida de soledad, con más años sobre mí, entré a la casa. Al cerrar la puerta, algo golpeó el vidrio del ventanal.

© Patricia Palleres

miércoles, 31 de octubre de 2018

Relatos "Para Leer Bajo Los Álamos" de Patricia Palleres




PRÓLOGO

En relatos “Para leer bajo los álamos” de Patricia Palleres hay un profundo silencio, de esos que pellizcan la carne real, no la del clon, o tal vez sí… el silencio del tormento por un robo que no justifica pero que se justifica, por niños de guerra, por el frío, las carencias, las retiradas que son tan comunes como hondas e inesperadas; hay un escalofrío de veracidad que juega entre cada palabra. Vidas sencillas, dolorosas, imperceptibles.
Una narración tranquila con el filo necesario para la reflexión y el deleite de una literatura regional donde el mate, el potrillo, la amistad, la familia y los paisajes provinciales dan la atmósfera oportuna para que la historia se reconozca en ella misma como mística y cotidiana. Momentos. Tramas añejas y actuales que nos ponen expectantes y críticos ante una lectura ideal para leer en cualquier rincón de nuestro tiempo y por qué no, bajo el álamo que todos llevamos en algún lugar de nuestras vidas.

Prof. Malena Lourdes Orozco

sábado, 26 de mayo de 2018

Surgir


Surgir,
marcar un tramo de historia,
                                   amando la vida.
Saber la importancia
de estar aquí, 
                               junto a otros.
Urgencia,
por registrar los días
                        en palabras
para que no pasen
solamente por las retinas.
© Patricia Palleres

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El lamento


Llora guitarra el lamento de los brotes a punto de estallar en vida...

viernes, 1 de septiembre de 2017

El Clamor


La brisa del sur brama
entre los altos muros de la ciudad..
está enardecida.
Tanto, que se parece  a un ciclón.
Sin embargo, entre las florecillas
que aparecen en primavera,
ella es suave caricia.
Es gracioso tintinear de hojas.
Es suave vibrar de ramas alegres.
Pero, entre las altas paredes,
ruge en su envión
igual que en los pueblos fantasmas
es solitaria y horrorosa
entre las moles amplias, duras y frías.
Pero es tierna con los álamos.
En días amargos, llora entre las paredes,
como una mujer desesperada
a la que sólo le queda gritar.
Sabe que sus alaridos se confunden
con el caos sonoro del cielo del lugar.
Es el clamor que anticipa la muerte.
Lo hace porque nunca antes
había pensado en su aniquilación.
Quiere llegar alto entre las plomizas nubes.
Es cobarde por no poder
desaparecer para siempre.
Brama demente...enferma,
no le importa el que dirán
su hartazgo es mayor.
Cansada está de caer y levantarse repetitiva,
de volver a empezar.
Sólo vocifera ahora.
No es ni súplica, ni razonamiento,
tampoco es dolor físico...es su alma
la que rebota entre los campanarios
dejando su quejido.
Su silbido es excelso
aunque arrastrada vaya bañada en lágrimas.


Patricia Palleres

Todos los textos de éste blog son privados y tienen Derecho de Autor.

Locos por Cristo:

Los locos por Cristo creen en milagros divinos.

No hablan solos, hablan con Cristo que siempre los asiste.

Nunca están solos, porque aparte de estar con Jesús, los ángeles son sus amigos.

No buscan las causas de los acontecimientos, sólo los aceptan con obediencia.

Son eternos aprendices, nunca se creen sabios.

Se llevan bien con los pobres, los débiles, los desamparados y todo necesitado por los que sienten gran amor.

Perdonan a los que los ofenden y agravia.

Dejan que se les pegue en las dos mejillas.

Son mansos aunque siempre astutos.

Jamás hacen justicia por mano propia ya que confían ciegamente en la justicia de Dios.

Si se les pide un consejo lo dan sin arremeter con baterías de verdades. Respeta los tiempos de cada uno.

Nada los ata en la tierra, (dinero, moda, reconocimiento, etc) porque su tesoro los está aguardando en el cielo.

No necesitan pedirle hechos sobrenaturales al universo porque son los Hijos del propio creador del universo.

No necesitan meditación trascendental ya que su esencia está en el Todopoderoso.

Tampoco control mental, porque la Divinidad es su centro.

Su primera actividad por la mañana es saludar a Cristo.

Valoran mucho y agradecen a su Señor lo que les provee para alimentarse y sobre vivir. Por lo cual bendicen la carne y los vegetales que comen.

No les interesa que van a vestir, Cristo los viste como a las flores.

No creen en la sexualidad libre, pues nunca profanarían el “cuerpo-templo de Dios”. Tampoco lo agreden con tatuajes, piercing o similares.

Les son innecesarios los libros de autoayuda de autores humanos y falibles, leen la Biblia no como catálogo de normas de comportamientos sino como palabra Divina que edifica el alma.

Les dicen “Locos” porque van contra la corriente del mundo, aunque esto los tenga sin cuidado ya que cuando su maestro estuvo por aquí también lo creyeron “Loco”.

Patricia Palleres

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